Buscando ser los padres que Él quiere que seamos

Por David Franco

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:4-7 RV60).


Siempre debemos estar orando por nuestros hijos, pero es necesario notar que nosotros los padres y madres también debemos orar por nosotros mismos, pues la guía de nuestros vástagos, su cuidado, su entrenamiento y educación en la Palabra, nos han sido encargados directamente a nosotros, según la voluntad de Dios. No podemos ignorar esta verdad y no podemos rehuir a nuestra responsabilidad. Dios es soberano y así lo ha determinado. A nosotros nos corresponde obedecer. Por supuesto lo hacemos en amor, primero a nuestro Dios y en segundo lugar, a nuestros hijos.

No debemos olvidar que los hijos que Dios nos concede tener, son herencia de Él (Salmos 127:3). Y son una herencia sui géneris pues es la única herencia que nos es otorgada en calidad de préstamo; nuestros hijos (y de hecho todo lo que “tenemos”) le pertenecen a Jehová Dios.

Oremos para llegar a una comprensión completa del diseño de Dios para la familia. Oremos por sabiduría en el trato y en la disciplina para con nuestros hijos. Actuemos en concordancia con la Palabra de Dios respecto de la instrucción que debemos darles mientras están con nosotros. Honremos a Dios buscando ser los padres que Él quiere que seamos. La lucha comienza de rodillas, continúa de rodillas y termina, en victoria, de rodillas.


Adaptado de "Comentario Intermedio, 31 días de oración por tus hijos", Sitio Oficial de Ministerios Jesús 24x7 www.jesus24x7.org

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—David Franco